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En El Milagro acabamos de terminar la cosecha de las leguminosas. Es el último cultivo que quedaba por cosechar, y en este momento el grano ya se encuentra amontonado en nuestro molino.

Yeros, guisante forrajero, lentejas y garbanzos son las variedades con las que contamos. Las dos primeras se destinarán al ganado, y las dos últimas a nuestros clientes.

Hay muchas especies de leguminosas, algunas se consumen en grano, como las legumbres que acabamos de cosechar, y otras en fresco, como guisantes, habas y judías verdes. Todas ellas tienen en común que el fruto se aloja dentro de una vaina, sus hojas son compuestas y sus flores suelen ser muy vistosas, a menudo con cinco pétalos.

Este tipo de cultivo no puede faltar en una finca ecológica, ya que cumple la importante función de mejorar el suelo, a través de la fijación de nitrógeno atmosférico en la tierra. La responsable de este proceso es una bacteria denominada Rizhobium, que habita en la tierra y se aloja en las raíces de esta especie de plantas. Esta bacteria necesita hidratos de carbono que toma de la leguminosa anfitriona, y a cambio le proporciona el nitrógeno atmósferico que se fija en forma de nitrato o amonio produciendo unos abultamientos conocidos como nódulos.

El Nitrógeno es uno de los macronutrientes principales necesarios para el crecimiento de las plantas,(junto con el fósforo P y el potasio K) y gracias a él tiene lugar la síntesis y la transferencia de energía. Junto con el magnesio forma parte de la clorofila y por lo tanto es el principal responsable de que las plantas aparezcan verdes.

Desde la antigüedad se reconocen las bondades del cultivo de las leguminosas, y se han encontrado restos arqueológicos en los que se menciona la rotación de cultivos en general y del especifico de leguminosas como mejorante. En la actualidad, en una explotación ecológica, es habitual este movimiento rotatorio por las distintas parcelas, que se repite en varias áreas: El ganado rota por las distintas parcelas para mejorar las praderas, los cultivos van rotando para no agotar la tierra, y en el caso que nos ocupa, las leguminosas van de una parcela a otra para reforzar el suelo en nitrógeno.

En la agricultura convencional, es frecuente recurrir al nitrógeno en su forma química para mejorar la productividad de los cultivos, y esto puede tener consecuencias nefastas en el medioambiente por la contaminación de las aguas con nitratos. Por eso se debe promocionar esta forma natural y equilibrada de mejorar el suelo.

Por último no queremos dejar de mencionar su alto valor nutritivo. Se caracterizan por su alto contenido protéico, y por eso son un componente importante en el pienso del ganado, y en el caso de la alimentación humana un componente fundamental en la dieta. No es por casualidad que la ONU haya nombrado 2016 como el Año Internacional de las Legumbres y la FAO promueva además cumplen un importante papel en la agricultura, como se explica en la noticia (enlace) que acabamos de publicar. Aquí, acompañados .

 

 

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