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Sabanera, una burra muy pastora

Esta simpática burra que vive en la dehesa desde hace varios años no deja de sorprendernos cada día por su carácter afable, comunicativo y social.

Tanto es así, que en cuanto una persona se aproxima al prado en el que ella se encuentra, la burra acude al galope moviendo el rabo, en actitud alegre y reclamando una caricia. Todo ello sin quitar ojo a su rebaño porque Sabanera, que así es como se llama la borrica, pasta desde hace tiempo junto con las ovejas y esta convivencia le ha hecho sentirse responsable del rebaño. Con un galope decidido dirige a las ovejas de un lado a otro de la dehesa en perfecta harmonía. Es una imagen insólita pero que al contemplarla, nos parece natural como la vida misma.

El profesor de Etología de la Universidad de Córdoba Mariano Herrera no se extraña de las capacidades de estos animales y está convencido de “la sensibilidad y la inteligencia de los burros”. Al igual que los perros, “los asnos leen los sentimientos de las personas, saben de su estado de ánimo”, señala Herrera, que encuentra imprescindible el estudio etológico de estos animales, es decir, su carácter y comportamiento. Los asnos llevan con el hombre más de 12.000 años y esto ha creado unos vínculos que permiten una rica comunicación entre estas dos especies diferentes.

Existen diferentes razas de burros. La zamorana, el asno de las encartaciones, el garañón catalán, el mallorquín y el majorero canario. “La raza andaluza es la de mayor porte, con un alzada que llega a un metro sesenta”, precisa Herrera, que la califica de “verdadero patrimonio de un pueblo”. Desde luego Sabanera es todo un ejemplo de convivencia.

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